Una de las decisiones más importantes en la planificación de un puente Maryland se refiere al número de aletas adhesivas. En los últimos años se ha consolidado una tendencia clara:
Puente Maryland de una aleta (una aleta adhesiva): El diente de reemplazo se fija a un solo diente adyacente. Esta variante es hoy el estándar moderno. Estudios clínicos a largo plazo muestran que los puentes Maryland de una aleta en la zona anterior alcanzan tasas de supervivencia superiores al 90 % tras 10 años. La razón de la durabilidad superior radica en la biomecánica: con una sola aleta adhesiva, el puente puede moverse mínimamente sin que se produzcan tensiones en la unión adhesiva.
Puente Maryland de dos aletas (dos aletas adhesivas): El diente de reemplazo se fija a ambos dientes adyacentes. A primera vista parece más estable — sin embargo, los estudios muestran un mayor riesgo de desprendimiento. La razón: los dos dientes pilares se mueven mínimamente de forma diferente durante la masticación, lo que somete a estrés la unión adhesiva en una de las aletas. Si una aleta se desprende inadvertidamente, puede formarse caries debajo.
La evidencia científica actual habla claramente a favor de la variante de una aleta en la zona anterior. Por ello, en nuestra consulta utilizamos preferentemente puentes Maryland de cerámica integral de una aleta — la combinación de longevidad, estética y máxima conservación de sustancia.
